Nos estamos relacionando constantemente con nosotros mismos y con la vida a través de nuestros comportamientos. Ya sean comportamientos más físicos, como el tipo de alimentación que tenemos o la cantidad de horas que dedicamos al ejercicio físico. O bien, a través de comportamientos relacionados con nuestra  psicología como la forma que tenemos de pensar, sentir y creer. Psicología y Consciencia.

Los comportamientos psicológicos (pensamientos, sentimientos y creencias) determinan la experiencia de cada momento y cómo nos pueden llevar a un momento de comprensión y aprendizaje y por tanto a una oportunidad de cambio o cómo puede convertirse en una experiencia llena de sufrimiento y de dolor.

Conviértete en tu coach de salud despertando tu consciencia. 

 

¿Por qué hablar de Psicología y Consciencia? 

 

Porque nuestros pensamientos, sentimientos y creencias condicionan nuestra vida interna biológica y externa (relación con el mundo externo).

Así si tenemos emociones o pensamientos que nos inquietan y nos agitan, nuestro cuerpo se pone en modo estrés cambiando el funcionamiento de las células dispuestas a resolver la amenaza. Activa los ejes de estrés, al sistema inmune y todo un cóctel de hormonas y moléculas del estrés. La mente le dice constantemente a nuestras células lo que ocurre y éstas se comportan como la mente les indica, en modo estrés frente a amenazas mentales o en modo paz, reparación y creatividad si la mente está tranquila.

La vida es como es y lo que hacemos con ella (su interpretación mental o valoración cognitiva de nuestra experiencia) es lo que somos nosotros.

 

Según la revista New Scientist tenemos unos 10 elevado a 80.000.000.000.000 pensamientos a lo largo de nuestra vida. Unos 70.000 pensamientos diarios de los cuales, de la mayoría de ellos no tenemos consciencia y muchos de éstos nos generan  conflicto.

 

Somos un producto de patrones aprendidos desde el nacimiento

 

El cerebro al nacer es neutro y lo vamos moldeando con el aprendizaje. Por eso cada persona tenemos una forma de ver y entender la vida y esto puede ser una virtud o una limitación.

En el adulto debido a nuestro aprendizaje, pensamos, creemos y sentimos de una determinada manera. Tenemos una identidad para el pensamiento y la emoción. Lo que pensamos y sentimos es lo que somos en ese momento. Nos convertimos en aquello en lo que pensamos. La valoración o interpretación de cualquier situación depende de nosotros. Para nosotros  eso es así, es nuestra verdad y por tanto nos convertimos en eso.

Debemos estar atentos a los pensamientos que nos generan dolor o sufrimiento. Cuando te identificas con el pensamiento pierdes el poder porque te identificas con patrones.

Toma consciencia de tus pensamientos y sentimientos para poder transformar aquellos que te generan estrés, agitación o ansiedad.

Utiliza la consciencia de la observación de tus procesos mentales (de tu psicología) para volver a la calma, al estado de paz, de reparación de los tejidos y de creatividad.

 

Federico Cerrada

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