En anteriores publicaciones hemos hablado del concepto de salud y bienestar como la consecuencia fisiológica de recuperar el equilibrio del organismo a tiempo. Ante cualquier circunstancia que amenaza la supervivencia e integridad de las células, el cuerpo activa los mecanismos del estrés para hacer frente a esa amenaza. Cuando el desafío es resuelto, el cuerpo vuelve a recuperar el equilibrio y a esto lo llamamos salud.

 

Aspectos Mentales y Emocionales que nos generan estrés y ansiedad

 

Existen muchos factores que provocan estrés en el cuerpo, en esta publicación se hará referencia a los aspectos mentales y emocionales que generan estrés y ansiedad.

Se ha descubierto recientemente que el cuerpo activa las mismas áreas del cerebro para el miedo y para la confianza. Es decir que los seres humanos, o bien vivimos en modo miedo, o en modo confianza.

El miedo es una emoción evolutiva. Nos ha hecho evolucionar como especie y forma parte de los mecanismos de supervivencia del ser humano. Es evolutivo sentir miedo, cuando la vida está en peligro, ya sea porque nos encontramos con un león, andamos cerca de un acantilado o nos ponen una pistola en la cabeza. El cuerpo activa el sistema fisiológico y molecular del miedo para dar una respuesta de lucha o huida. 

 

El miedo aparece en base a nuestros pensamientos

 

Pero, lo que ocurre en la actualidad, es que el miedo como emoción, no se presenta la mayoría de las veces como respuesta a un mecanismo de supervivencia, como se ha descrito anteriormente, sino que aparece en base a nuestros pensamientos. Estos pensamientos son propuestas que hace nuestro cerebro ante una experiencia de vida determinada. Cuando el pensamiento es amenazante, genera peligro y desencadena miedo como respuesta de adaptación. Si esta emoción se mantiene en el tiempo genera ansiedad, pudiendo llegar al pánico.

Como ya vimos en anteriores publicaciones, los pensamientos son propuestas que hace nuestro cerebro en base a nuestra herencia genética, a la herencia transgeneracional, a nuestra experiencia de vida y a las expectativas que nos hacemos de futuro. Por tanto, no somos responsables de nuestros pensamientos, no podemos decirle al cerebro cómo pensar, pero sí puedo decidir si ese pensamiento me resulta útil o no.

 

Podemos afirmar que no somos lo que pensamos sino aquel que decide atender una propuesta de pensamiento u otra

 

Cuando decides llevar la atención a pensamientos que no te suponen una amenaza, no entras peligro. Al no estar en peligro no sientes miedo y no se expresan en el cuerpo los mecanismos del estrés y la ansiedad. Si no siento miedo, las áreas del cerebro que se activan son las de la confianza. No identificarse con los pensamientos que generan miedo, permite vivir en confianza y esto supone un gran recurso de salud y bienestar.

 

Federico Cerrada. Te ayudo a descubrir el coach de salud que está en tu interior, mejorando tu salud y bienestar

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