En muchas ocasiones leo o escucho la frase “hay que combatir el estrés y la ansiedad”, como si el estrés fuera un enemigo con el que tenemos que luchar. El estrés está muy ligado a la salud y el bienestar de nuestro organismo. Como ya se ha hablado en anteriores artículos, el estrés supone una respuesta psiconeuroinmunológica de adaptación a la vida. Por tanto, el estrés es un mecanismo fisiológico que nos ayuda a adaptarnos al entorno en el que vivimos.

Utilizamos los procesos mentales para hacer una valoración de la experiencia en cada momento de nuestra vida. Cuando la mente entiende que la experiencia pone en peligro nuestra supervivencia, activa los mecanismos biológicos del estrés, para generar una respuesta frente a esa experiencia amenazante. Esta es una respuesta que hemos ido desarrollando a lo largo de la evolución. Así, por ejemplo, si estamos frente a un león, el mecanismo de estrés provocará cambios fisiológicos en nuestro cuerpo generando una respuesta de lucha o huida.

Cuando la amenaza, en este caso el león, desaparece, los mecanismos biológicos del estrés dejan de estar activos y el cuerpo vuelve a la calma.

 

¿Cómo se comporta la mente en una experiencia de la vida cotidiana?

 

La experiencias que tenemos a nivel familiar, social o laboral también nos generan, en ciertos momentos, estrés y ansiedad. En este caso, la mente, como en el caso del león, también hace una valoración de la experiencia y si la considera una amenaza, activará los mismos mecanismos biológicos de estrés.

El cuerpo humano no puede mantener una respuesta de estrés crónico en el tiempo. Una situación de estrés mantenida por un largo periodo de tiempo, afecta a la salud y el bienestar. Generando patología y sufrimiento.

 

¿Qué determina que la mente considere una experiencia amenazante?

 

Los patrones mentales y de comportamiento se van desarrollando desde la infancia a través de la experiencia, del aprendizaje y la cultura de la sociedad. También están influenciados por el desarrollo embrionario, las experiencias, el comportamiento de las madres durante el embarazo, que afecta al desarrollo del embrión y también las informaciones transgeneracionales, influyen en la descendencia, en forma de patrones mentales y comportamientos.

Podríamos decir, que las experiencias que tenemos en la vida, son neutras. Y es nuestra mente a partir del patrón mental adquirido o heredado, el que decide si la experiencia es amenazante o no. Por eso, un mismo hecho, genera respuestas diferentes. Un mismo hecho, puede generar estrés y ansiedad en una persona y el mismo hecho, no generarlo en otra.

Mas que combatir el estrés y la ansiedad, debemos ser conscientes de la respuesta que da nuestra mente a las experiencias de la vida diaria, para poder así transformar nuestros comportamientos. Transformar un comportamiento que nos genera estrés, es volver a la calma, recuperando así nuestra salud y bienestar.

 

Federico Cerrada

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