Los virus son muy abundantes en la naturaleza. El ser humano lleva conviviendo con ellos desde nuestros orígenes hace millones de años. Recientemente se ha sumado uno nuevo, el coronavirus o COVID-19.

 

Como seres humanos hemos ido incorporando muchos de estos virus a nuestro viroma

 

Muchos de estos virus los hemos incorporado a nuestro viroma (material genético viral que está presente en el cuerpo humano). El ser humano  tiene un microbioma con más de 100 billones de células formado por bacterias, virus y hongos imprescindibles para la vida. Cuando el microbioma se ve alterado, pueden aparecer diversas enfermedades. Por tanto es necesario tener un microbioma óptimo para mantenernos con salud.

En este artículo no se hace referencia al microbioma humano, sino a los virus que no nos pertenecen, como es el caso en la actualidad del Coronavirus SARS-COV-2, que produce la enfermedad llamada COVID-19.

 

Coronavirus SARS-COV-2 (COVID-19)

 

El SARS-COV-2 es un virus ARN monocatenario positivo, esto hace que al entrar en la célula humana se pueda replicar rápidamente, a diferencia de los virus ADN.

Se ha descubierto que este virus se une (como una lleve a una cerradura) a una enzima llamada ACE2 presente en algunos órganos del cuerpo humano como por ejemplo en los pulmones. El virus utiliza esta enzima para entrar en la célula y poder replicarse en su interior, desarrollando así la enfermedad.

 

En anteriores artículos se desarrolló el concepto de SALUD como el resultado de solventar una amenaza a tiempo

 

El cuerpo humano detecta la presencia del virus como una amenaza y activa al sistema inmune encargado de solventar este nuevo desafío y lo tiene que hacer a tiempo para seguir con vida. El sistema inmune para acabar con el virus, necesita dar una respuesta óptima, rápida y con un final a tiempo

 

¿De qué depende esta respuesta del sistema inmune frente al Coronavirus?

 

Depende fundamentalmente del estado previo a la infección, es decir del estado de SALUD anterior a la presencia del virus. Por este motivo las personas mas vulnerables son los ancianos y las personas con patologías previas. Aunque se está viendo qué también afecta a adultos jóvenes de forma severa. Probablemente, en estos adultos jóvenes sin patologías diagnosticadas exista alguna condición metabólica que haga que el sistema inmune inicie su respuesta frente al virus y no pueda finalizarla, manteniendo a la persona en la situación de enfermedad.

 

¿Y de qué depende un estado de SALUD óptimo?

 

Depende de no tener un organismo sometido a estrés crónico. Frente al estrés crónico (ya se ha descrito en anteriores artículos), el cuerpo inicia una cascada molecular, como la activación de los ejes de estrés y del sistema inmune. Esta circunstancia lleva al cuerpo a un estado inflamatorio de bajo grado (low grade inflammation), provocando que el sistema inmune no pueda dar una respuesta óptima frente a nuevas amenazas.

 

¿Qué podemos hacer para mantener al organismo con SALUD?

 

La siguientes recomendaciones suponen hábitos y comportamientos que mantienen al cuerpo en las condiciones adecuadas para mantener la SALUD y en caso de que el sistema inmune tuviera que reaccionar frente algún tipo de amenaza (en este caso viral), pueda generar una solución a tiempo.

 

  • Resolver estados emocionales o mentales que nos generan estrés.
  • Comer lo adecuado y no consumir antinutrientes (alimentos proinflamatorios).
  • Mantener un biorritmo adecuado.
  • Realizar el suficiente ejercicio físico a la intensidad adecuada.
  • Descansar las horas suficientes.
  • No exponerse de forma crónica a contaminantes ambientales y/o tóxicos.
  • Tomar suplementos que ayuden al organismo a mejorar su respuesta inmune.
  • Tener una vida social.

 

Continuaré este artículo sobre el Coronavirus la semana que viene. Y en esta segunda parte desarrollaré las recomendaciones para ayudar al sistema inmune a desarrollar una respuesta adecuada

 

Federico Cerrada

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