Algo que puedo afirmar, después de más de 20 años como profesional de la salud, es que el funcionamiento de nuestras células está relacionado con la proyección de nuestra atención. Esto hace, que allí donde proyectamos la atención, determine, entre otros factores, nuestra salud y bienestar.

 

Podemos atender con algo que va mas allá de los sentidos

 

Podemos atender con los cinco sentidos (vista, olfato, gusto, tacto, oído) y esto nos genera una experiencia sentida, pero también podemos atender con algo que va mas allá de los sentidos. Atendemos con la conciencia. Así podemos decir, que la atención es la proyección de la conciencia en el espacio. En este sentido hay dos tipos de atención, consciente e inconsciente.

 

La atención consciente

 

La atención consciente aparece cuando decidimos llevar la atención a cualquier parte de nuestro cuerpo (con ojos cerrados) o a la respiración. O cuando llevamos la atención a algún recuerdo o lo hacemos a proyecciones de futuro. O cuando llevamos la atención a pensamientos y emociones en el presente. Si allí donde llevamos la atención consciente, genera conflicto, nuestras células responderán a esta atención, activando los mecanismos del estrés, inhibiendo o activando órganos y sistemas y alterando la vitalidad de la expresión de las células. Esta situación mantenida en el tiempo, puede llevarnos hacia el dolor, la enfermedad o el sufrimiento.

 

La atención inconsciente

 

La atención inconsciente se manifiesta cuando no somos conscientes de dónde estamos proyectando nuestra atención. De este modo, podemos estar proyectando la atención hacia informaciones transgeneracionales (lealtades, enfermedades, sufrimiento, etc), hacia el campo de información de nuestro sistema familiar o hacia emociones de acontecimientos del pasado. Al igual que sucede con la proyección de la atención consciente, nuestras células están respondiendo y cambiando su funcionamiento en relación a aquello que se está atendiendo.

Cuando hacemos una atención consciente, tenemos la capacidad de poder decidir o no, si nos identificamos con aquello que estamos atendiendo. Así, si atiendo un pensamiento que aparece en el presente, podemos decidir, desde la atención,  identificarnos o no con él y esto es una elección. Esta elección, determinará el funcionamiento de nuestras células y por tanto nuestra salud y bienestar.

En ocasiones la atención inconsciente se está manifestando en forma de enfermedad, sufrimiento o dolor. En este caso, hacer consciente aquello que no lo está siendo, nos libera. El darnos cuenta, aparece desde una mirada profunda. Al darnos cuenta, se abre una ventana de transformación hacia la salud y el bienestar, de forma automática y natural, sin tener la necesidad de que esto ocurra. Simplemente el cambio sucede.

 

Federico Cerrada. Te ayudo a descubrir el coach de salud que está en tu interior, mejorando tu salud y bienestar mediante hábitos saludables

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